Los baches, un problema persistente que afecta a las redes viales mundiales, se originan por diversos factores como las condiciones climáticas y el tráfico intenso. Sus efectos perjudiciales van más allá de una simple molestia, imponiendo importantes cargas económicas a los municipios y dificultades financieras a los conductores. Además, los baches representan graves riesgos para la seguridad y contribuyen a la contaminación ambiental. Abordar estos problemas es fundamental para mejorar la durabilidad de las carreteras y garantizar una infraestructura más segura y resiliente.